“Calladita, más bonita” es una frase popular que se usa mucho en el centro-sur de Chile, que es lo que yo conozco de primera fuente. Hace años, se la escuché a una compañera de trabajo. Usó un tono irónico, para decirme: “no te desgastes, porque no te van a escuchar”.
Se suele utilizar en espacios laborales y sociales. Indica que para una mujer es mejor callarse que hablar, porque su opinión se considera molesta o no será tomada en cuenta. Diría que en el tiempo que llevo trabajando como periodista, he escuchado varias veces ese tipo de afirmaciones. Actualmente, gracias a los movimientos feministas y los estudios de género, se conocen como “micromachismos”.
También, hay otras, del tipo pasivo-agresivas, dichas por mujeres, incluso, en los espacios laborales, como “se me olvida que no eres ingeniera comercial, eres periodista”. Una vez, una mujer me gritó: “no me digas eso, llevo más de 30 años en las Comunicaciones”. Yo quedé petrificada con los gritos y no respondí nada. Mi garganta se atoró, apenas entraba y salía el aire al respirar. Desde ese día, prometí defenderme y responder de manera respetuosa. Según mi amiga María, no debo perder la elegancia. Entiendo, ahora, más experimentada, que cuando la gente grita y se descontrola, es porque no tiene argumentos.
De hombres en mis trabajos, he escuchado frases más agresivas, del tipo: “qué haces acá, mejor ándate a tu casa a tener guagüitas”, “eres crítica e incisiva” y “eres sensible”. He sido censurada, de diversas formas, pero eso da para otra historia. Me han hecho la ley del hielo. Y la mejor de todas, del tipo pasivo. Una vez tuve que levantar la mano, en una reunión sólo con hombres, para hablar. Ellos comenzaron a hablar de fútbol y reír, parece que esa es su forma de conectar. Me sentí como una pieza decorativa. No me había pasado jamás en mis espacios laborales.
En general, en mi experiencia de trabajo, siempre había sido consultada, daba mi opinión y se respetaba. Independiente de la decisión posterior. Mi intención, era ser honesta y profesional, ponerme en escenarios futuros y adelantar posibles conflictos. En la mayoría de las veces, esas opiniones fueron consideradas.
Entonces una se pregunta: ¿Debo medir mis palabras? ¿Debo ser menos crítica, y por cierto, mucho menos incisiva, porque eso es malo? Me impactaron tanto esas dos palabras, que pese a que conozco su significado, las busqué en el Diccionario de la Real Academia Española (RAE). Al principio, me afectó. Lo vi como algo negativo. Luego, hablé con mi psicólogo, que por cierto, me aconseja que analice una situación y me insta a reflexionar sobre lo que hice distinto. Así, llegué a la conclusión que ser crítica e incisiva es un poder.
Después pensé, estoy puro perdiendo el tiempo, me iré a trabajar a Tolerancia Cero. Allí sí se valoraría una periodista-mujer, crítica e incisiva. Pero bueno, no me gusta la tele, lo mío es escribir. En eso, recordé un video publicitario de Nike, de 2019. Las mujeres ocupan posiciones y roles, antes solo masculinos. Y lo mejor, se enojan. Sí, como leyó, las mujeres nos enojamos y nos defendemos.
Les dejo video:
https://cnnespanol.cnn.com/video/nike-comercial-mexico-futbol-video-redes-sociales-deportes-cnn-tv
Frases del tipo:
- Eres crítica e incisiva.
- Eres agresiva.
- Eres sensible.
- Solo tienes 5 minutos para hablar.
- Me interrumpiste.
- Tranquila, no te enojes.
- Cálmate.
- Eres cuática.
Son algunas de las expresiones masculinas, que debemos escuchar, a diario, de parte de compañeros de trabajo, jefes, parejas o familiares. Te invito a revisar, cómo te relacionas en los distintos espacios, familiares, sociales y laborales, con hombres y mujeres. A poner atención en las cosas que te hacen sentir incómoda, porque aunque está muy mirada en menos, la intuición es el sexto sentido de las mujeres que nos ayuda a tomar decisiones y a expresarnos.
Quizás en los espacios masculinos, en los que comúnmente los hombres se tratan por los apellidos y no con diminutivos como lo hacemos, a veces, las mujeres. Porque las mujeres, en su mayoría, en espacios laborales y entre amigas, nos tiramos ¡pa´ arriba!. Nos decimos “te ves linda hoy”, “estuviste genial en tu discurso”, “te salió buenísimo el video” o “estuviste súper bien en la reunión”. Quizás los hombres solo se dicen, entre ellos, ¡buena perro!
Pero hay veces en que las afirmaciones, se transforman en preguntas, por ejemplo, ¿Cómo llegaste a esa conclusión? Sin responder, yo pensaba… porque pienso igual que tú y soy una mujer inteligente. Sin embargo, en los roles que una tiene, hoy por hoy, parece que es mejor estar “calladita, más bonita”.

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